-Y tú que dices quererme, ¿Realmente, me quieres? 

– ¿Por qué lo preguntas mi Perú?

– Pues, muchas veces te conduces como que no me quisieras

– ¿A qué te refieres?

– Te veo maltratando, corrompiendo y abusando del ambiente que nos acoge, de lo que es de todos y de ninguno y sobretodo, de los demás. Te veo usando cualquier cuota de poder que por minutos puedas conseguir, para sacar una ventaja, conseguir algo para ti a expensas de otros que pudiésen necesitarlo más. Te veo amedrentar, presionar, torturar, violar, destruir y dividir. Te veo discriminar, ofender, atropellar y luego salir corriendo a otro país sin remordimiento ni vergüenza. Te veo poco solidario, siempre tirando para tu molino, siempre adelantando en la fila, rompiendo la regla, cortando camino, haciéndote el astuto sin que te importe nada ni nadie.

– Pero ese no soy yo, yo no hago eso.

– Y es que tampoco haces nada para evitar que otros lo hagan.

– Es que no sé qué podría hacer, creo que nada que haga cambiará algo que parece tan arraigado en nuestra cultura.

– Y por eso, siendo testigo y participe de cómo tantos de tus compatriotas me tratan, insisto en la pregunta: ¿Realmente, me quieres?

Cómo no te voy a querer,

como no te voy a querer,

si eres mi Perú querido,

mi país bendito que me vió nacer.

– Entonces, mi Perú querido, no seas tan grave, ni te quedes mirando el vaso medio vacío. Acá también cocinamos y comemos como los dioses, las personas son generalmente, abiertas, risueñas y amables. Muchos son muy nobles y bondadosos, mucha gente ha sabido superar grandes adversidades por largos períodos. Acá hay muchos que sí son verdaderos guerreros, luchadores, emprendedores y empresarios honestos y corajudos. Se nos conoce por ser gente – buena gente – te hablo de personas muy abiertas, sinceras y humildes, que derrochan buenas acciones e intenciones. Hay entre nosotros, muchos muy generosos, amables, risueños, alegres y dulces como el suspiro limeño.

Y por cierto, después de 36 años llegamos al mundial, fuimos la hinchada más querida y le ganamos a Australia.

Cómo no te voy a querer,

como no te voy a querer,

si eres mi Perú querido,

mi país bendito que me vió nacer.

Quizás podemos tomar vuelo con lo que la Blanquiroja inició en Rusia para querer a nuestro país, un poquito más. Quizás podemos sacar esa fuerza que mostramos para arengarlos en la cancha de futbol y la podamos canalizar hacia construir una sociedad más justa, amable y solidaria. Entonces, sólo entonces, mi querido Perú, no habrá duda que te queremos tanto como decimos quererte!