libertad

El mundo del trabajo viene cambiando y entre otras tendencias que venimos abrazando está la del flextime (horarios flexibles para el ingreso y salida) y recientemente venimos considerando la posibilidad de implementar el Home Office en muchas empresas.

El concepto es simple, se trata de un beneficio que se puede ofrecer a ciertos colaboradores, aquellos cuyo aporte esperado es de naturaleza más intelectual, abstracta, analítica, creativa y que requiere de menos interacción con los sistemas informáticos “core” del negocio. Ellos pueden por un espacio de tiempo acordado, gozar de la posibilidad de trabajar remotamente desde su casa o desde donde mejor lo prefieran, sin tener que asistir obligatoriamente a la oficina.

Al respecto hay varias cosas a considerar para definir a quienes se les puede dar acceso a este beneficio, en qué momento y bajo qué condiciones lo obtienen, mantienen y pierden. Seguro que no todos podrán acceder, no por la misma cantidad de tiempo ni en las mismas condiciones pero de todas ellas, la única condición central que no podemos dejar fuera del diseño de esta política, es que sin importar el lugar, hora o manera que escoja la persona para trabajar, ésta deberá entregar aquello a lo que se comprometió, conforme a las especificaciones negociadas con su contraparte (jefe, colega, etc).

Me fascina esta idea porque su eje conceptual está estrechamente vinculado a uno de los valores universales más preciados, “la libertad”. Si pues, muchas empresas atrapadas en viejas prácticas de gestión, siguen  vigilantes de la hora a la que llega y se va de la oficina “el personal”, que tareas hace y cuales deja de hacer.

muro-2Despierten señores, se cayó el muro de Berlín hace rato y ahora también se están cayendo los muros de estas prisiones empresariales. La libertad del brazo de la autonomía para actuar y conquistar los objetivos perseguidos, se abren paso y con ellas, la motivación se eleva y la productividad individual y grupal se dispara.

Si claro, yo entiendo que no es tan fácil y también que para trabajos repetitivos y monótonos como aquel que procesa documentos sin mayor análisis o ese que cuenta chapas en una línea de producción de gaseosas, esto del Home Office, es una utopía. Por cierto, este tipo de trabajos están condenados a ir desapareciendo de mano del avance de la robótica y la informática.

Todo bien con lo del Home Office entonces, pero no sin antes reparar en un punto que no está tan claro entre quienes con entusiasmo, emprenden la tarea de implementarlo.

Esta política sólo puede ser exitosa en el marco de una cultura de orientación a resultados muy fuerte. Si todavía no ha construido eso en su organización, entonces los chances de que esto se traduzca en más perjuicios que beneficios para la empresa son muy altos. En ese caso, sugiero “no lo intente en casa” y mejor déjelo a nivel de hacerse “de la vista gorda” con relación a los horarios de trabajo de sus más talentosos colaboradores.

Si pues, recuerde la condición principal detrás de este beneficio. La persona tiene que entregar lo ofrecido a satisfacción del cliente interno o externo, lo tiene que entregar siempre y sin necesidad de supervisión cercana, lo tiene que hacer en el entendido que ya no importan las tareas que le tome conseguirlo, la persona está para conseguir, lograr, conquistar todas las semanas del año. Eso implica personas conscientes de sus objetivos y lo que se espera de ellos, que negocian correctamente los resultados o logros, saben planear, organizarse, auto motivarse y regularse. Se trata de personas de pocas excusas, muchos recursos y flexibilidad para resolver problemas que son apropiadamente acompañados, entrenados y dirigidos por jefes competentes que logran sacar lo mejor de ellos sin tenerlos del cuello ahogados en controles.

Al final del día, de esto se trata, así considero se ve, una empresa que ha logrado construir una real cultura de orientación a resultados, esa que es el verdadero reto detrás de políticas como el Home Office, entre otras, que vienen a derribar los muros que todavía separan a las empresas de conseguir “lo mejor de sus mejores”.

¡Hablamos el próximo domingo!