imperio-contratacaVersión Previa a Edición – Aptitus

Habría que empezar poniendo algo en su lugar. La era de transformación digital, que empieza con el nacimiento de internet a partir de la cual se genera esta revolución en todos los frentes imaginables de nuestra vida en sociedad y a nivel global, fueron inventadas, en su mayoría, por Babyboomers (X) mientras los Millenials (Y) iban coleccionando cartas Pokemón en el cole.

La generación que hoy tiene más de 50 años, vivió en períodos de escasez de recursos y sobrevivió crisis económicas y sociales profundas posteriores a la segunda guerra mundial haciendo “lo que tocaba hacer” antes que lo que les habría “gustado hacer”. Tuvieron que ingeniárselas desde siempre para jugar con piedras, con arena, con carritos, caracoles y aviones de papel; eso ayudó al desarrollo de su imaginación e inventiva. Una generación cuyos padres no hacían de agencia de entretenimiento ni dieron respuesta a todas sus carencias físicas y emocionales al instante. Aprendieron entonces, a resolver por sí mismos sus necesidades más apremiantes desarrollando adaptabilidad y recursividad. Tuvieron que cultivar la paciencia y esperar para tener lo que deseaban siempre y quizás esto alimentó su rebeldía y  los llevó a desarrollar la capacidad para crear algo nunca visto que lo hiciera todo más inmediato, menos complicado y de más fácil uso y acceso.

Quizás los (Y)  debieran considerar la posibilidad de no estar inventando realmente nada, quizás sólo juegan con destreza dentro de un paradigma inventado por la generación previa. Claro que se manejan mucho mejor en todos los temas digitales. Ellos son usuarios diestros de esta era digital y seguro desarrollarán miles de variantes dentro del mismo juego es más probable, en mi opinión, que el siguiente Steve Jobs, hoy ande cursando la primaria en algún colegio de Finlandia.

Eso sí, los (Y)  también traen cosas muy poderosas a la mesa y de eso, toca aprender y aplaudir. Ellos se atreven y se embarcan en causas en las que creen y tienen pocos miedos y taras a diferencia de los “X”. Ellos, se complican poco y no caen fácilmente en la tentación de ser una obediente ovejita más, camino al corral de la seguridad laboral. A diferencia de los (X), pocos se aferran a un oficio o trabajo, ellos no enfrentan la vida, ni siguen una ruta establecida por otros, ellos se intentan, prueban, conocen y fracasan si toca. No están peleando para sobrevivir, ni adaptándose a la vida que les tocó, por el contrario, la están construyendo y viviendo cada día.