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Hoy conocí un lugar increíble al que probablemente muchos de nosotros quisiéramos ir. Se trata de un lugar donde las estaciones son bien marcadas y definidas como su propia gente.

Cuando viene el invierno hace frío, cae la nieve, hay viento y toca abrigarse, quedarse en casa y hacer fuego mientras se comparte y se canta en familia durante la cena. En otoño caen las hojas de los miles de árboles que acompañan y
hacen sombra en los bosques más verdes y hermosos que pueden rodear una ciudad. En verano el sol es intenso y el cielo se pinta de azul invitando a las familias a visitar las playas y disfrutar de ellas sin mayores limitaciones.

En este lugar las personas son amables, respetuosas y cálidas. Hablan de cuidar a los demás y hacer las cosas desde el amor que viene a ser la vía, para nunca equivocarse al relacionarse con otros. Las personas hablan directo y cuando sienten tristeza, todo su cuerpo lo anuncia como cuando se sienten furiosos o alegres. No son de disimular lo que sienten pues lo consideran una forma de disfrazar la verdad y ellos están definitiva y drásticamente peleados con la mentira.

Dicen vivir bajo una filosofía compartida que se sostiene en tres pilares:

⁃ Una vida simple: consiste en liberarse de toda forma de apego a las cosas y a las personas. No es acerca de acumular cosas sino más bien conquistar y cuidar los afectos y el orden natural de las cosas.
⁃ Una vida saludable: Sin forzar al organismo, sin soluciones artificiales, escuchando con atención lo que el cuerpo pide cuando lo necesita. Se duerme temprano, se hace ejercicio, se cuida el alimento físico pero también el emocional y espiritual.
⁃ Una mentalidad fuerte y enfocada en la acción. Vista la solución,ellos actúan, sin dudas, murmuraciones ni retrocesos. Los problemas y adversidades se asumen como situaciones temporales por resolver con dedicación y esfuerzo. No hay nada que no se pueda aprender y si no se puede, entonces deja de ser un problema, toca aceptar y hacerse a ello(adaptarse).

En este lugar a las personas les gusta mucho leer, son muy cultas y disfrutan de la conversación profunda, de las ideas más abstractas y las metáforas mejor aplicadas.

Si, este lugar que parece extraído de un cuento de hadas, una suerte de saga de la película Avatar, resulta ser nada más y nada menos que Rusia.

Así es yo también me caí de espaldas y esta descripción y relato es sólo una modesta interpretación, casi transcripción de una conversación sostenida con un ruso, soldador de profesión, que por esas cosas de la vida hoy hace de chofer de remisse en Buenos Aires Argentina.

Y esto no solamente me trajo a la conciencia de que una vez más estamos llenos de ideas miopes y equivocadas respecto de una serie de cosas en este mundo. No solamente despertó en mí unas ganas locas de conocer ese lugar y por supuesto una genuina admiración hacia ellos, sobre todo me permitió recordar cuántas veces evitamos hablar y escuchar con toda atención a otras personas descartándolas como posibles fuentes de inspiración y aprendizaje por culpa de tontos prejuicios, por flojera y por qué no nos tomamos un segundo para detenernos y apreciar lo que tenemos en frente.

Gracias Yuri por enseñarme Rusia desde los ojos del que ama a su “madre patria”, como tú le dices. Me quedó pensando en como los peruanos nos referimos a nuestro Peru.

Al final del día, en esta gran escuela del saber vivir, los maestros y las lecciones están en todos lados disponibles las 24 horas. Lo que nos falta, son ganas de aprender!.